Gestión de activos: evaluar los riesgos

Diariamente, los propietarios encaran la dura tarea de tener que asegurarse de que todos los materiales, maquinaria y trabajadores funcionen bien. Es una tarea ardua y la verdad es que las cosas a menudo se nos escapan de las manos.

Este post, y otros dos más, tratarán sobre los aspectos cruciales de la gestión de activos (mediante evaluaciones de riesgo, presupuestos de mantenimiento y registros de toda la información) y de cómo mejorar dicha gestión (a la vez que simplificarla) mediante una gestión de activos empírica.

Las evaluaciones de riesgos

Como propietario, ¿cómo evalúas el riesgo que corre cada uno de tus activos de sufrir algún tipo de fallo? ¿Te basas en saber qué activos de tus instalaciones han pasado recientemente por mantenimiento? Para algunos, evaluar los riesgos supone buscar de forma periódica en discos duros o en armarios hasta encontrar el papel del técnico de mantenimiento que realizó la última inspección.

Todas estas estrategias pueden considerarse bastante poco acertadas, dada la precisión de los ordenadores. Los dueños esperan más precisión y datos cuantitativos de las herramientas de las que disponen. ¿Pero qué es una gestión cuantificable de los riesgos?

Por ejemplo, en la industria de los recubrimientos protectores, imagina que a cada activo le damos una puntuación. Los tanques de almacenamiento, las unidades de conversión, las tuberías, e incluso el acero estructural reciben una puntuación numérica por parte de un inspector certificado. Estos números (basados en el sistema de recubrimientos, el área de la superficie, el espesor de película seca y las condiciones ambientales) se pueden convertir en una escala para cuantificar objetivamente la condición de un activo para así poder decidir la asignación presupuestaria para su mantenimiento.

Pero las puntuaciones del estado o condición de los activos no son suficientes. Pueden ayudarte a saber cuándo un activo necesita atención pero una buena gestión de las instalaciones no significa ir dando vuelta apagando fuegos o gastando tu tiempo en evitar catástrofes cercanas. Para gestionar de forma eficiente una instalación, hay que considerar todos los costes.