Gestión de activos: análisis de fallo

Diariamente, los propietarios encaran la dura tarea de tener que asegurarse de que todos los materiales, maquinaria y trabajadores funcionen bien. Es una tarea ardua y la verdad es que las cosas a menudo se nos escapan de las manos.

Este post, y otros dos más, tratarán sobre los aspectos cruciales de la gestión de activos (mediante evaluaciones de riesgo, presupuestos de mantenimiento y registros de toda la información) y de cómo mejorar dicha gestión (a la vez que simplificarla) mediante una gestión de activos empírica.

Encontrar la raíz de la causa de un fallo

En realidad, no importa lo estrechamente que vigiles un activo, siempre fallará algo. Derrames en tuberías, picaduras en tanques y óxido en el acero. La posibilidad de averiguar qué ha salido mal, por qué y quién es el responsable sólo depende de una documentación exhaustiva.

Realizar un análisis de las raíces de la causa puede arrojar luz sobre las partes involucradas, incluyendo los contratistas, subcontratistas, los ingenieros encargados de la evaluación de riesgos, los inspectores de tercera parte y demás personal. Con varias versiones de la misma historia, lo importante para el dueño de una instalación será tener una versión objetiva en la que pueda confiar.

Tener los datos de la evaluación de riesgos delante de ti significa empezar con un buen pie. Y si además puedes crear informes sobre el trabajo de mantenimiento de cada equipo, el tiempo empleado, los materiales usados, la descripción del trabajo realizado, los nombres, la firma de la persona que aprobó cada trabajo de mantenimiento, etc. estarás mucho más cerca de la verdad sobre las causas de los fallos.

En resumidas cuentas, las evaluaciones de riesgo y las estimaciones de costes son herramientas útiles para tomar decisiones más acertadas pero tener una imagen clara de lo que ha ocurrido es igual de importante. La herramienta adecuada para gestionar tus activos no sólo debe anticiparse a las necesidades de mantenimiento sino que también debe crear un registro fiel de las labores de mantenimiento con el que puedas probar después que dichas necesidades no han sido obviadas.